"Liber Chronicarum" el incunable de los incunables

   Uno de los grandes tesoros de la bibliofilia mundial debido a su excelencia en el arte de imprimir y de grabar; todo un hito en la historia de la imprenta, del libro y de la cultura.

   Uno de los momentos más fructíferos y al mismo tiempo más interesante del panorama editorial humano de la "Galaxia Gutenberg" hay que situarlo en los albores de su historia, cuando la mecánica, la instrumentación y toda la técnica del proceso global de la edición del libro estaba en mantilla, o si se nos permite, en pañales, que no otra cosa viene a significar la raíz etimológica de la palabra 'incunable'.  Esta palabra indicaba el lugar de nacimiento y también la primera infancia, lo que en nuestro caso nos retrotrae al año 1455 cuando en Mainz (Maguncia), Johannes Gutenberg imprime su célebre Biblia de 42 líneas, datando oficialmente el nacimiento de la imprenta y desencadenando un fenómeno que influirá decisivamente en la Historia de la Humanidad, así con mayúsculas, y otorgando un nuevo significado a la palabra 'analfabeto'.

   A partir de ese momento y durante todo el período incunable, el arte del libro en general y el de la escritura en particular va a experimentar un giro copernicano, por el que la cultura oral va a ir progresivamente cediendo a la cultura escrita.

Detalle del Liber Chronicarum
   Hoy, la palabra 'incunable' abraza a todo libro impreso antes del año 1500.  Y su obra cumbre: el unánimemente reconocido como el Incunable de los incunables, el LIBER CHRONICARUM, obra del bibliófilo y bibliómano, y hasta -como el mismo gustaba de llamarse- bibliófago, Hartmann Schedel.

   Protagonista de excepción del incipiente humanismo alemán, de personalidad multidisciplinar, polifacética, de variadas y múltiples lecturas, y con una afición coleccionista que le llevaría a reunir a lo largo de su vida, los más variados y valiosos objetos, no tardando en convertirse su casa en un auténtico pequeño museo. Una de las más llamativas manifestaciones de ese incontinente afán coleccionista de Schedel, lo consituyen sus grabados en talla de madera, hojas volantes, dibujos y estampas de todo tipo, reunidos a lo largo de varios años y que en su tiempo vinieron a representar la primera y mayor colección gráfica del norte de los Alpes.

   Otro gran protagonista del Liber Chronicarum fue el impresor y tipógrafo Antonio Koberger, cuya figura como empresario, mercader y promotor de todo tipo de proyectos editoriales, alcanza dimensiones excepcionales. De formación intelectual y humanistica, llegó a gestionar la que sin duda fue la mayor imprenta de la época, que finalmente se convertiría en una gigantesca empresa, no ya de impresión sino también de edición y comercialización de libros, proporcionando trabajo a más de cien operarios.  Koberger fue también padrino de Alberto Durero.

   Pero su proyecto más ambicioso y la más vasta obra xilográfico del período incunable fue, sin ningún género de dudas, el Liber Chronicarum, con más de 1.800 xilografías procesadas en el taller de Miguel Wolgemut, maestro de Durero.

   Durero era todavía bastante joven y, de la mano de su maestro, aprenderá y perfeccionará tan exitosamente el arte de grabar que no tardará en erigirse en la figura histórica más destacada de este arte. Más tarde Durero pintará un excelente retrato de su admirado maestro. Indudablemente el simple hecho de saber que de alguna manera los grabados del Chronicarum pueden llevar el toque del joven Durero, confiere al libro un encanto añadido.

   Tanto la edición latina como la versión alemana del Chronicarum, representan cumbres de la impresión tipográfica de dificil superación. Todo en ellas rebosa armonía y belleza. Los diferentes tipos , ligaturas y nexos, signos especiales y abreviaturas, etc., conforman una caja de escritura que combina armoniosamente con un conjunto iconográfico desbordante. Si, como suele decirse, una de las diferencias fundamentales entre un incunable y cualquier otro libro impreso posteriormente estriba en el hecho de que el incunable conserva todavía una alta fidelidad con el modelo manuscrito, el Chronicarum es, en este sentido, una obra de arte.

   Se publicó tan sólo 40 años después de la impresión de la Biblia de Gutenberg, y vino a representar una apuesta arriesgada y una fascinante aventura editorial, con perfiles de auténtica locura y sin precedente alguno. Las dimensiones económico-sociales de este proyecto fueron tan considerables que habrá que esperar al siglo XVIII para que otra empresa editorial de proporciones igualmente gigantescas rememore para nosotros esta gesta del Chronicarum: la apasionante aventura de la edición de la Encyclopédie de Diderot et D'Alembert, célebre por tantos y tan variados aspectos.

   En cuanto al contenido textual, el Liber Chronicarum pertenece todavía al concepto y al género del chronicon o chronica medieval, que conoció una amplia difusión y gozó del fervor del gran público. Sabemos que la Crónica Universal en la Edad Media establece una estrecha vinculación entre Biblia e historia sagrada y la historia profana del mundo. El Chronicarum ni se libra ni pretende librarse de ese enfoque que pautará claramente todo su discurso. Aparecen relatos de hechos verídicos y pesonajes reales con otros legendarios e historias fabulosas y extrañas. Su contenido no deja de ser apasionante. Y todo él, para su personal regodeo, está inmaculadamente traducido por primera y única vez en su historia al español en el volumen de estudios con que acompañamos el facsimil.
En SILOÉ nos sentimos doblemente orgullosos. Primero por haber hecho frente con éxito a este gran reto, y en segundo lugar por haber acabado con la injusticia lacerante que suponía el hecho de que uno de los libros más bellos y emblemáticos de la historia humana no gozara a día de hoy de su correspondiente versión española.

    Aunque Scheder era el mejor especialista en temas hispánicos, sólo hay que lamentar que no se llegase a realizar una segunda reedición con las nuevas noticias concernientes al Nuevo Mundo que iban llegando sin cesar, y que habían enriquecido considerablemente la edición y redoblado el interés del público español. En cualquier caso, el tramo final del Chronicarum es tan próximo a la fecha de impresión del libro -12 de julio de 1493- que llega, por ejemplo, hasta a dar noticia de la toma de Granada por los Reyes Católicos.

   Recomendamos leer detenidamente el riguroso y detallado trabajo del Padre Juan José Vallejo Penedo, que viene revestido de la autoridad que le confiere haber sido bibliotecario y prior del Monasterio de Santa María de La Vid. En él narra la historia del monasterio y sus fundadores y nos ofrece un trabajo bibliográfico adicional y descriptivo del ejemplar vitense del Chronicarum, del que SILOÉ ha llevado a cabo la edición facsimilar.

   Si que conviene aclarar, que hay pequeñas diferencias entre el ejemplar vitense y el facsimil, motivadas por el hecho de que este ejemplar de La Vid, original de aquella primera edición del 1493, ha sufrido a lo largo de su historia, pequeñas mutilaciones. Y aunque en SILOÉ nunca realizamos ningún tipo de mejora sobre los códices originales, en este caso, como excepción que confirmaría la regla, y tratándose de un libro impreso del que felizmente aún se conservan otras copias diseminadas por el mundo, nos ha parecido oportuno suplir esas lagunas partiendo de los folios de otro ejemplar original de aquella misma edición.
El lector se preguntará por qué, en tal caso, no haber llevado a cabo la edición facsimilar sobre ese otro original. Y la razón fundamental y más sencilla es que la edición de 1493 fué en blanco y negro, y sólo a posteriori a un reducidísimo número de ejemplares se les realizó el coloreado a mano, siendo el ejemplar vitense prácticamente el único que existe en España con estas características, lo que le confiere un valor especial.  Añadamos a esto, por si faltaban razones, las excelentes relaciones que SILOÉ -arte y bibliofilia- mantiene con el Monasterio de La Vid, desde aquella primera y preciosa edición facsimilar del Bestiario de D. Juan de Austria, cuyo original descansa igualmente en los anaqueles de su biblioteca.


Detalle del Liber Chronicarum - Volumen de estudio -  Caja de conservación












   Como consideración final valgan las palabras del profesor Briesemeister: "El resplandor de este libro monumental ilustra notablemente la Galaxia Gutenberg".
Esa galaxia que mencionába más arriba y que , humildemente, tenemos la profunda convicción de promover editando esta obra y difundiendo una de las piezas más codiciadas de la historia de la bibliofilia.
Nos ha parecido una noble empresa aportar nuestro granito de arena en pos de una mayor aproximación y mejor conocimiento de esa época dorada -sagrada, se atreven a decir algunos- del arte de imprimir que es la época incunable.
El propio El Ministerio de Cultura comparte estos criterios y ha vuelto a distinguir una obra nuestra, en este caso la que nos ocupa, con su prestigioso premio anual al libro mejor editado en la modalidad de facsímiles.
Si logramos que el público lector y bibliófilo -que aquí, en España, se revela cada vez más amplio y más culto- también los haga suyos, la empresa habrá valido la pena.

   Edición única de 898 ejemplares numerados con acta notarial


Detalle del Liber Chronicarum
- 658 pág de 45 x 31 cm-

El misterioso manuscrito 'VOYNICH"

Por fin, después de diez años de negociaciones con la Universidad de Yale, donde se encuentra el original de este códice en una biblioteca acorazada entre una buena parte de los códices más raros de la historia, SILOÉ ha sido la elegida entre las más de cincuenta editoriales de todo el mundo que se han ido postulando a lo largo de todo este tiempo para reproducir el misterioso manuscrito VOYNICH en edición facsimilar limitada.
Es la primera vez que se va a realizar una edición de este tipo con este manuscrito. Es la primera vez que los americanos permiten a una editorial tener un contacto tan estrecho con el códice, para poder llevar a cabo este proyecto.  En breve nos desplazaremos allí para proceder a la toma de todos los datos necesarios para realizar la copia más exacta posible: peso,medidas, tipo de pergamino, composición de las tintas empleadas, estado actual; procedimientos de un ritual que venimos realizando ya durante veinte años con los códices más relevantes de la historia, allá donde reposan.

 Editorial SILOÉ anuncia el comienzo de la edición del códice más misterioso de todos los tiempos en una tirada limitada a 898 ejemplares que verán la luz a partir de 2018. El plazo de reserva en prepublicación está abierto, desde que este hecho se hiciese público en la edición dominical del periódico El País a página completa (13/12/2015) y diversas ruedas de prensa en diversos medios. Las entregas se realizarán siguiendo el riguroso orden de reserva.

(Al final de esta entrada hay dos documentales más sobre el códice)

Ni los más complejos ordenadores ni las agencias especializadas en descifrar códigos (entre ellas la CIA, la NSA y la NASA) han podido desvelar el extraño lenguaje de este manuscrito del siglo XV. Cuando ya se empezaba a dudar que tuviera sentido, unos investigadores han demostrado que no es un fraude. Es un idioma real y puede esconder mensajes secretos. Pero...


¿Cuál es la historia de este fascinante manuscrito?

Los jesuitas de Villa Mondragone, un colegio de la Compañía de Jesús cerca de Roma, estaban al borde de la ruina. Era el año 1912 y no les quedaba otra: tenían que vender su biblioteca.
Avisaron entonces a un coleccionista, Wilfrid M. Voynich, de origen polaco. Voynich compró allí 30 manuscritos; entre ellos, uno que nadie ha podido leer hasta la fecha. Está escrito en una lengua misteriosa de la que no se ha descifrado ni una sola palabra. Y desde hace un siglo obsesiona a criptógrafos, historiadores, paleógrafos, lingüistas, filólogos, matemáticos, ingenieros e incluso astrónomos y botánicos, pues el libro está adornado con extrañas ilustraciones cosmológicas y plantas quiméricas que tampoco nadie ha podido identificar. 
Hasta la controvertida Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) intentó descifrar el código durante tres décadas. No pudo.

¿Esconde un tesoro? ¿La resolución de un crimen?¿Conocimientos secretos que cambiarían la historia de la ciencia?¿Acaso una profecia? Hablan de que puede contener la transmuntación de la Piedra Filosofal.
La frustración es tal que desde 2004 la teoría más extendida sobre el manuscrito Voynich es que se trata de un fraude: no se puede descifrar porque no hay nada que descifrar; es un galimatías, una broma. 


Pero un estudio de la Universidad de Mánchester (Reino Unido) demuestró hace ya algunos años, que no es así. El texto está escrito en una lengua auténtica y puede contener mensajes cifrados. ¿Qué lengua es y qué mensajes oculta? No se sabe. Los investigadores, dirigidos por el físico Marcelo Montemurro, analizaron la frecuencia de las palabras en el manuscrito y las compararon con textos de similar extensión en inglés, chino, latín, un lenguaje informático y fragmentos del código del ADN. Los textos analizados entre ellos, Las confesiones de san Agustín y El origen de las especies, de Charles Darwin tienen entre 500 y 700 palabras claves, mientras que el sistema de programación ronda las 300. El voynichés, como se conoce el presunto idioma del manuscrito, tiene 800. «Su estructura es compatible con la de una lengua humana», afirma Montemurro.
Además, en el voynichés, la distribución estadística de las letras y palabras es cualquier cosa menos aleatoria. Por ejemplo, cumple a rajatabla la ley de Zipf, que establece que en todas las lenguas humanas la palabra más frecuente en un texto extenso aparece el doble de veces que la segunda más frecuente, el triple que la tercera, etcétera. Lenguajes artificiales como los élficos de Tolkien o el klingon de Star Trek no cumplen esta regla.

 Poco se sabe con certeza del manuscrito, un pergamino de 240 páginas. La Universidad de Arizona demostró mediante la prueba del carbono 14 que podía datarse entre 1404 y 1438. Su autor es anónimo. El emperador Rodolfo II de Bohemia está acreditado como el primer propietario conocido del manuscrito, por el que pagó 600 ducados de oro, unos 70.000 euros. Rodolfo II, sobrino de Felipe II, fue un monarca excéntrico aficionado a las ciencias ocultas. Coleccionaba juguetes mecánicos, autómatas, recetarios de magia y manuales de alquimia.
El manuscrito lo heredó su farmacéutico, Jacobus Sinapius, favorito del emperador, al que curó presuntamente de una grave enfermedad con un elixir de su invención. La panacea tuvo una enorme demanda y Sinapius ganó una fortuna. Fue el primero que intentó descifrarlo. En la larga lista de traductores frustrados sobresalen dos: uno es William Newbold, profesor de Filosofía en Pensilvania a principios del siglo XX y condecorado por descifrar mensajes de los espías alemanes durante la Primera Guerra Mundial. Dedicó los últimos años de su vida a examinar el manuscrito, hasta que perdió la noción de la realidad. Murió loco. El otro, es William Friedman, considerado el mejor criptógrafo de la era moderna y uno de los fundadores de la NSA. Friedman descifró el Código Púrpura que protegía las comunicaciones navales japonesas durante la Segunda Guerra Mundial. Pero no pudo con el manuscrito Voynich, aunque su hipótesis de trabajo se considera plausible. No se trataría de un idioma inventado, sino de una lengua probablemente europea 'oscurecida' mediante un algoritmo que desplaza letras individuales.
Con la potencia de los ordenadores actuales desentrañarlo debería ser cosa de niños. Pero no es así. Se han hecho pruebas con el hebreo; también con un cóctel políglota de lenguas orientales (chino, tibetano, vietnamita...); con escritura esteganográfica (textos que carecen de significado en su mayor parte, pero que contienen la información oculta en detalles arbitrarios y discretos). Todo, en vano. El propósito del libro también intriga a los estudiosos. Teorías recientes lo relacionan con secretos de los gremios de artesanos de Milán que incluyen la elaboración de venenos y la producción de vidrio, cuya transmisión a potencias extranjeras estaba sujeta a la pena de muerte. Y hay incluso quien lo relaciona con conocimientos pioneros en la energía atómica. Pero llega un punto en que se mezclan la leyenda y los pocos datos fehacientes. No es extraño que se hayan escrito unas treinta novelas sobre el manuscrito. Como escribe Reed Johnson, de la Universidad de Virginia: «Tanta gente ha dedicado tanto tiempo a intentar descifrarlo que si fuera un fraude sería trágico. Nos impulsa el afán de descubrir algún significado trascendente. Por lo menos, que no sea una lista de la compra o un catálogo de chistes verdes de los monjes del siglo XV».

El dueño del documento
Wilfrid Voynich (1865-1930) fue un bibliófilo y coleccionista polaco. Graduado en Química y Farmacia, destacó por ser un revolucionario antizarista (una parte de Polonia pertenecía al Imperio ruso), lo que lo llevó a ser encarcelado en Siberia. Logró escapar vía Manchuria y China. Acabó regentando una librería en Londres junto con su mujer, Ethel Boole, novelista de éxito. En 1914, a punto de comenzar la guerra, se mudó a Nueva York con parte de su colección de libros entre ellos, el manuscrito, que había comprado en 1912, y continuó con su oficio de librero especializado en textos raros. A su muerte, su viuda vendió el manuscrito a un marchante, que no pudo encontrar comprador y lo legó en 1969 a la Universidad de Yale, donde continúa hoy.

Así es el manuscrito Voynich
-El manuscrito.  El texto está escrito en un pergamino de 240 páginas, redactado e ilustrado en el siglo XV con pluma de ave.
-Ni una palabra.  Está escrito en una lengua misteriosa de la que no se ha logrado descifrar ni una sola palabra.
-Impecable.  Todo el texto está escrito de izquierda a derecha de manera fluida y no contiene ni un solo tachón.
-Una clave secreta.  El voynichés, como se conoce el presunto idioma en el que está escrito, no sería una lengua desconocida, inventada o artificial, sino una lengua probablemente europea (o varias lenguas combinadas) 'oscurecida' mediante un algoritmo que desplaza letras individuales. Un método similar fue usado por la cancillería de Milán en el siglo XV.
-¿Más de un autor?  Se aprecian al menos dos caligrafías, como si fuese obra de dos escribanos.
-Dibujos por secciones. Las ilustraciones lo dividen en seis secciones. La primera es un herbario con dibujos de plantas. La segunda está relacionada con la astrología, con símbolos zodiacales y mujeres desnudas que sostienen estrellas. La tercera aludiría a la biología; la cuarta, a la cosmología; la quinta, a la farmacia; y la sexta serían unas recetas alquímicas.
-Previendo el futuro. En la sección cosmológica se aprecian tránsitos de cuerpos celestes, dibujos de galaxias y quizá prototipos de instrumentos ópticos.
-Texto corrido. El voynichés tiene entre 20 y 30 letras (los expertos no se ponen de acuerdo). El texto tiene 170.000 caracteres agrupados en 35.000 palabras. No hay palabras de más de diez letras ni signos de puntuación.
-Tinta datada. La tinta está datada entre 1404 y 1438, lo que certifica que el manuscrito es medieval.

¿Quién lo escribió?
El manuscrito Voynich se atribuyó primero al fraile franciscano Roger Bacon, pero esta teoría ha sido descartada. También se dijo que lo escribió John Dee, matemático y astrólogo de la corte de Isabel I de Inglaterra. O su ayudante, Edward Kelly, un alquimista que aseguraba que era capaz de conversar con los ángeles. Se ha sugerido que Kelly inventó ese idioma para engañar a Dee, que a su vez lo utilizó para estafar al emperador Rodolfo II de Bohemia. Hoy parecen descartadas todas estas teorías. La única pista realmente fiable es el lugar donde se escribió: el norte de Italia. Según la Universidad de Arizona, en una ilustración se ve una ciudad amurallada con almenas en forma de cola de golondrina, un estilo que durante el Renacimiento se acabó popularizando en toda Europa, pero que en la época de la redacción del manuscrito solo se empleó en las zonas de influencia de Venecia y Milán.
Podríamos estar 'hablando'' horas y horas acerca del tema, pero prefiero dejarle con unos vídeos: uno corto a modo de introducción y dos rigurosos documentales.


¿Quiere reservar un ejemplar?

¿Qué le parecería tener en su casa, en su familia, una de las pocas réplicas perfectas, del libro más misterioso y famoso después de la Biblia, elaborada por la empresa que mejor sabe hacer estas cosas en todo el mundo, y que por cierto, es española...?
¿Se imagina cómo sería sostener ese libro con una diferencia de micras en su peso, tocar sus páginas, escuchando el mismo 'carteo', ese exclusivo y mismo sonido que se produce al pasarlas...?
¿Imagina tener entre sus manos ese manuscrito...que nadie puede tener entre sus manos...salvo los que han participado en el documental ;)? 
¿Ha pensado en que lo podría descifrar Ud.?
¿Y llegado el día de partir para el otro mundo, dejar este especial recuerdo-acertijo a un hijo, familiar o amigo, como su mejor regalo?


Para reservar 
un ejemplar póngase en contacto conmigo en el teléfono que aparece en el margen. Al tratarse de una obra en prepublicación, le haré  un importante descuento sobre su P.V.P., que por cierto, no para de subir (y lo que le queda).



           Edición limitada a 898 ejemplares numerados con acta notarial


¿Una buena inversión?

Siloé no nació con esa idea. Fue por una más poderosa: la de poder reproducir y sostener entre las manos, no sólo el objeto de transmisión de conocimiento por antonomasia, el libro, sino los ejemplares más bellos y relevantes que han existido en la historia de la humanidad, replicados como nadie sabe, hasta el más mínimo detalle. Algo que entrará en la historia de su familia, para no salir nunca. 


Y ahora sí, acompáñese de un buen vino y...disfrute:

"Bestiario de WESTMINSTER"

     SILOÉ, arte y bibliofilia, consolidó su proyección internacional al firmar un convenio para editar el facsímil de este bestiario: uno de los bestiarios más hermosos y rícamente decorados del mundo.

    La abadía londinense de Westminster conserva este códice, fechado entre 1275 y 1290, al que hasta ahora sólo podían acceder unos escogidos.
Antes de que el paso del tiempo lo convirtiera en joya de exposición, este volumen fue la atracción del momento, como el resto de bestiarios, que proliferan entre los siglos XII y XIII, principalmente en Francia y el Reino Unido. Eran los bestsellers de la época. Tuvieron mucho éxito porque se hacían con un caracter divulgativo, ya que las miniaturas salvaban la diferencia para el público analfabeto; mezclaban tema zoológico y moralizante, por lo que los dos componentes unidos hace que tenga mucha importancia y éxito entre la población en general en la Edad Media.

Detalle del Bestiario de Westminster

    Los bestiarios medievales fueron los libros más leidos de la Edad Media, después de la Biblia, y sus textos, de lectura obligada para los coleccionistas de la época. Sus páginas representan una perfecta radiografía de la mentalidad del hombre medieval, en la que quedan patentes todos los miedos y temores que pueblan su mente.

     Respecto a la historia del propio códice de Westminster, tal y como detalla el folio 64, se conoce su pertenencia en el el siglo XIV al convento franciscano de York, pero se ignora cómo llegó a la abadía, aunque lo hizo antes de 1710.  Sobre su estilo, el bestiario se caracteriza por recrear espacios abiertos que ofrecen un aspecto de solemne inmovilidad en la composición de varias de sus escenas.

     En cuanto a las láminas miniadas, destacan los tonos rojos virando al rosa y azules profundos. Esos colores sobresalen a su vez sobre complementarios y alternativos fondos azules y rojos rosáceos, de los que resulta un especial contraste y armonía.  Colores que pintan cándidos seres como palomas, cigüeñas, águilas o leones; animales a los que se miraba con recelo como cabras, cerdos, serpientes o monos; y criaturas mitológicas, léase grifos, arpías, centauros o basilíscos. Contiene además suculentas descripciones, leyendas y mitos.

Tiene 130 páginas de 225 x 160 mm, y contiene 164 miniaturas.

     Para el facsimil se ha editado un estudio que corre a cargo de IlyaDines -actualmente en el Thomas Institute de la Universidad de Colonia - que ha escrito una brillante tesis doctoral sobre los Bestiarios de la Tercera Familia, a la que pertenece este de Westminster.

     La obra lleva encuadernación artesanal en piel, acompañada de este volumen de estudios y caja de conservación, y tiene una tirada limitada a 898 ejemplares numerados con acta notarial.

     Premio nacional del Ministerio de Cultura al mejor libro editado en 2013 en la modalidad de facsímiles. Uno de nuestros ejemplares se expone en la abadía de Westminster a la vista de los visitantes.

"Vida y Milagros de San Luis"

  • Perteneciente a la Gran Reserva de la Biblioteca Nacional de Francia. Se trata de una obra de gran formato, rica en miniaturas, sobre la vida y milagros del rey Luis lX, hijo de nuestra Blanca de Castilla, y de quien descienden casi todas las monarquías europeas actuales, incluida la borbónica.
  • Hace unos años, Siloé se interesó por este códice de gran valor, tanto artístico como histórico. Se dirigió a la BNF con la intención de recabar toda la información necesaria para realizar una futurible edición facsimilar de la obra. Una vez contadas con las autorizaciones necesarias para ello, se produjo el encuentro con la normal vigilancia en estos actos, y allí, nuestros dos editores. Pablo Molinero y Juan José García, y nuestro fotógrafo artístico, tomaron medidas, notas, detalles, gramaje y fotografías sobre el libro.
  •  Hace poco, recibimos la urgente llamada de la BNF para que procediésemos cuanto antes con la reproducción. Nos comunicó que las pinturas del códice en cuestión se están deteriorando a gran velocidad y que no encuentran solución para frenar la descomposición de las miniaturas: en unas páginas, la pintura se había desprendido; en otras estaba pulverolenta. Han descartado por el momento su restauración porque no han encontrado una empresa o restaurador que garantice una intervención segura en el libro. Se ha prohibido la consulta de esta obra por su delicado estado de conservación (incluso al Presidente de la República). Se encuentra dentro de una urna sellada con argón y protegida de la luz.
  • Aceptamos el reto. Siloé, mejor que nadie...en el mundo. Ya hemos editado su mayor joya bibliográfica: El libro de horas de Luis de Laval. El resultado fue expectacular, y han confiado de nuevo en nosotros.
  • El códice es una joya de la bibliografía por contener, en un libro escrito en francés de la época, 122 miniaturas con oros, casi todas a página entera.
  • Este rey levantaba pasiones entre sus paisanos que no dudaron en recorrer su trayectoria y ensalzar su figura, que perteneció a la orden franciscana e hizo de Francia una potencia hegemónica.
  • El códice es también interesante porque recoge los milagros que dicen realizó desde su tumba en la basílica de Saint-Denis.
  • Y por último, la vinculación que tiene con nuestras tierras, ya que su madre fué la infanta Blanca de Castilla, hija de Alfonso Vlll.
  • El facsimil en el que trabaja la editorial será el único medio de adentrarse en los detalles de este códice el s.XV y acceder a su contenido, tanto para curiosos como para investigadores.
  • Edición única, limitada a 898 ejemplares numerados con acta notarial. 
  • Para reservar un ejemplar, póngase en contacto conmigo en el teléfono que aparece en el margen. El período de prepublicación está a punto de expirar. Hasta entonces, puedo hacerle en esta obra un importante descuento sobre su P.V.P.



Vida y Milagros de San Luis

"El Libro de Horas de LUIS de LAVAL"

Una de las Joyas de la Corona de la Biblioteca Nacional de Francia. Hasta la fecha reconocido por todos, como el libro de horas más espectacular y bello de la historia, debido a la abundancia y calidad de sus impecables miniaturas. 1.234 pinturas en sus 700 páginas; bastantes de ellas a página completa. Miniaturas con verdadera profusión en oros.

Premio Nacional del Mº de Cultura a los libros mejor editados en la modalidad de facsímiles. Acompañado por su correspondiente 'libro de estudios', que siempre se regala con cada ejemplar y que lo enriquece con la traducción, estudios, contexto histórico, etc., de manera que lo podamos disfrutar y conocer en toda su totalidad.
El de éste, se encuentra todavía en proceso de investigación y edición, ya que su edición nos lleva más tiempo si cabe, que la elaboración del códice en sí.

Orlas, escenas diversas, muchas ellas del Antigüo Testamento, ilustradas por Jean Colome y su escuela. Los mejores miniaturistas de la época intervinieron en este colosal tesoro. Un verdadero museo encerrado en un sólo tomo, para aquél que quiera disfrutar de él, con un poco de música clásica y un buen vino en el salón de su casa. Una obra del mejor arte, que será, además, uno de los mejores legados patrimoniales para su familia.

Siloé realiza la aplicación de oros en sus códices mediante el proceso de serigrafía artística; no utiliza 'pegatinas' doradas como hacen gran parte de las editoriales de la competencia, dando como resultado en muchos casos, facsímiles que en poco se asemejan al original.

El artesano encargado de tan laboriosa misión debe realizar pruebas previas para ajustar la aplicación de estos en cada página, dependiendo de la humedad, rugosidad y propiedades específicas de cada papel tratado empleado, haciendo coincidir casi a la micra estos oros con sus correspondientes ilustraciones. Nuestro 'artista de los oros' ha necesitado entre seis y siete horas...¡para cada página! (no para cada hoja; para cada una de las 700 páginas que lo conforman) Y eso sólo para esos oros, y para un sólo códice. Como sabe, Siloé realiza 898 ejemplares de cada edición.

Seis o siete horas sólo para la aplicación de los oros en cada página. Pero la cadena de investigadores, artesanos, amanuenses, y demás intervinientes en la creación de cada libro, hace que hayamos necesitado tres años para la confección del primer ejemplar, que a medida que se van elaborando, se van adjudicando escrupulosamente por orden de solicitud.

Cada ejemplar de los 898 es único, ya que son elaborados artesanalmente uno por uno.

El original está en fina vitela (pergamino; piel de un animal no nato). Y Siloé, según dicen los expertos en nuestro ramo, realiza la más fiel imitación de ésta en todo el mundo (tranquilo; con papeles vegetales tratados convenientemente; no con pieles de animales no natos).

Este breve resumen del proceso de elaboración de esta obra puede perfectamente ser trasladado a la totalidad de ejemplares, que conforman el cada vez más nutrido fondo editorial de Siloé; que con cada nueva obra busca, si cabe aún más, perfeccionar lo perfecto, con unos niveles de exigencia y acabados, dificimente superables.

En Siloé no se escatiman medios para la consecución de las obras. Sólo son 898 de cada original, y estas han de quedar 'perfectas'. Los 14 Premios Nacionales otorgados por el Ministerio de Cultura (cuyos miembros cambian periódicamente) así lo certifican y avalan.

Bienvenidos sin más, al mundo de los sentidos; del arte; de la historia; del goce; de la vista; del olfato; de la belleza; del tacto. En el salón de su casa, o en el campo. Con una copa de vino, o con un café. Con la música que más le guste, o en silencio. Apague el móvil. Disfrute.

Un saludo


Más...sobre el 'VOYNICH'

(Texto extraido del Diario de Burgos)
    "Del Códice Voynich hay pocas certezas y mucho misterio. Son sus cientos de interrogantes los que hacen de él uno de los libros más raros del mundo. Hablamos de un manuscrito ilustrado, de hace unos 600 años, que no se puede leer porque se desconoce el idioma en el que está escrito. Pese a los esfuerzos de reputados lingüistas y criptógrafos, el libro sigue siendo una incógnita que lo convierte en uno de los mayores enigmas de la humanidad. A su alrededor, además, han crecido teorías para todos los gustos: desde quienes lo consideran un tratado de hierbas y un compendio astronómico hasta quienes ven en él un mensaje codificado, de un libro escrito en un lenguaje evolucionado a un engaño creado a propósito con un alfabeto que no significa nada.

   Desde que en 1912 lo adquiriera el librero lituano Wilfrid M. Voynich -de ahí el nombre-, el códice ha sido analizado con las técnicas más modernas sin conseguir arrojar datos que puedan convertirse en certezas, más allá también de constatar la belleza caligráfica y estilística de este tesoro. El año pasado Stephen Bax, un lingüista de la Universidad de Bedfordshire, dijo haber descifrado alguna palabra. Y unos meses antes otro estudio aseguraba que el voynichés -idioma con el que se le ha bautizado al texto del códice- podría ser un dialecto extinto del nahuati, una lengua azteca que se hablaba en Mesoamérica.
    Pero si nos centramos en las certezas, el Códice Voynich contiene unas 246 páginas de pergamino manuscritas que, según el Carbono 14, fueron escritas en el siglo XV. Se utilizó pluma de ave para el texto  y tinta de colores para las ilustraciones. No contiene tachaduras, todo el libro está escrito con unas 25 letras diferentes y, por las ilustraciones, se podría dividir en seis temas: farmacia, botánica,  biología, astrología, cosmología y texto.


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    De Yale a BurgosEl original que adquirió Voynich se encuentra en la Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos de la Universidad de Yale (EEUU). De allí no sale porque, aunque es un libro codiciado por todos los estudiosos del mundo y solicitado por miles de instituciones para exponer, se trata de un libro demasiado valioso para viajar o sufrir desperfectos por su manejo. Y tampoco permiten a cualquier editorial que lo tenga en sus manos y haga una réplica. De hecho, hasta ahora no habían otorgado ese privilegio a nadie. Pero ha sido la editorial Siloé la elegida a nivel mundial para realizar el facsímil del «libro más famoso después de la Biblia», como lo definió ayer Juan José García, responsable junto a Pablo Molinero de la editorial burgalesa que en 2016 cumple 20 años.
«Llevamos diez años detrás de este libro y hemos sido los elegidos. Es un libro maravilloso que está en boca de todos como un misterio sin resolver y además tiene una belleza caligráfica exquisita», sostiene Juan José García, al frente también del Museo del Libro Fadrique de Basilea. «Cuando te enfrentas al texto es como si viajaras a tu niñez, cuando mirabas los dibujos sin entender la letra. Es un libro prodigioso», sentencia.
    Además de la relevancia del códice, el facsímil tiene su dificultad «porque contiene páginas que se despliegan, es una vitela muy fina y lleva colores especiales». Pero la solvencia de Siloé, que posee 14 premios nacionales, es su propio aval. Aunque la editorial burgalesa se queje de la poca consideración que les tienen en Castilla y León. «Este trabajo es el más importante que nos han encargado y dará más nombre aún al Museo del Libro, pero es triste que tengan que venir de EEUU para reconocer nuestro trabajo; que tengamos que triunfar fuera para que se den cuenta en casa»."